La maraña de las integraciones punto a punto no es solo una pesadilla para el mantenimiento de IT, sino que es perjudicial para el negocio. Gracias al modelo canónico, los arquitectos pueden comenzar a desenredar dicha maraña y a minimizar el impacto del cambio.
La integración punto a punto entre aplicaciones no tiene por qué ser algo negativo. Si dispone de varias aplicaciones que desea integrar, el método punto a punto constituye una opción rápida, sencilla y rentable. El problema reside en que las empresas no suelen tener pocas aplicaciones, sino que tienen cientos de ellas, y cada una de ellas cuenta con docenas de interfaces.
Es entonces cuando se crea la conocida maraña que poco a poco se convierte en la pesadilla de los departamentos de IT y de Negocio, y que resulta en un aumento de los costes de proyecto al exigir que los arquitectos y desarrolladores tengan que empezar desde cero cada vez que desean realizar una integración punto a punto. Cuanto mayor es la complejidad, más se elevan los costes de mantenimiento.
Los arquitectos coinciden en calificar esta maraña como un modelo que hay que evitar debido a sus innumerables características indeseadas, sin embargo prevalece en la mayoría de los entornos de IT corporativos. Además, al reducir los presupuestos de IT, los CIO instan a los arquitectos a reducir la complejidad y los costes, y a mejorar la agilidad de IT y de Negocio.
Numerosas organizaciones de IT han dado el primer paso para poner fin a las integraciones punto a punto a favor de un modelo radial adecuado para la estandarización y la reutilización basado en unmódelo canónico, un patrón de diseño que permite la comunicación entre los diferentes formatos de datos.
Mejores prácticas tipo
Gracias al modelo canónico, cada aplicación traduce sus datos a un formato común comprensible para todas las aplicaciones. Este sistema sin conexión directa minimiza el impacto del cambio. En contraposición, el modelo punto a punto que consiste en convertir los datos desde el formato de una aplicación a otro puede crear una mayor fragilidad e inflexibilidad, ya que al realizar una modificación en una de las aplicaciones se propaga al resto.
El modelo canónico no es novedoso y tampoco se puede considerar la solución para todo. No obstante, a través de la comprensión de las mejores prácticas, empezando moderadamente y con disciplina, el modelo tipo es una herramienta sólida a la hora de desenredar la maraña de la integración. Los arquitectos necesitan comprender cuatro técnicas del modelo canónico y determinar cuál es la que mejor se adapta a sus proyectos.
El modelo de datos tipo, para aplicaciones a medida, data warehouses o soluciones de MDM elimina la necesidad de transformar los datos cuando se desplaza dentro del sistema debido a que cuenta con la misma definición en todas las ubicaciones. A modo de ejemplo, la entidad de datos “saldo medio de la cuenta” tiene la misma definición en todas las tablas de data warehouse que la utilizan.
El modelo canónico de intercambio , es una técnica para diseñar y analizar el mapeo de datos de forma ágil y eficaz. Utiliza un modelo de datos lógico y un glosario de negocio adaptados a un sector (banca, telecomunicaciones, seguros) o a un dominio de negocio (finanzas, RR. HH., fabricación, ventas) determinados.
Los formatos canónicos físicos, para sistemas sin conexión directa como los contextos B2B. El objeto tipo es un “mensaje”, a menudo en formato XML, aunque funcionará cualquier estándar que incluya archivos planos. Lo más importante es que la definición del mensaje sea relativamente estable e incluya un contexto de proceso de negocio específico.
Los objetos canónicos de negocio, se utilizan para trasladar objetos complejos de forma seriada entre las aplicaciones. Por ejemplo, un objeto de factura que se desplaza entre los procesos de introducción de pedidos, entrega y facturación. Una solución moderna es la de servicios de datos dinámicos implementados en la plataforma de integración de Informatica.
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A través de la comprensión de las mejores prácticas, de un inicio moderado y un enfoque disciplinado, el modelo canónico es una herramienta sólida a la hora de desenredar la maraña de la integración.”