Hace una década, Nicholas G. Carr declaró que IT ya no importaba. Resulta que tenía dos tercios de razón y un tercio de equivocación.
Cuando Nicolas G. Carr publicó "IT Doesn’t Matter" en el número de mayo de 2003 de Harvard Business Review, la comunidad de IT reaccionó con una previsible indignación y un desprecio inmediato. Carr argumentó que, dado que IT se convierte en omnipresente, ya no ofrece a las organizaciones una ventaja competitiva. Diez años más tarde, este artículo sigue enfureciendo a algunos directores de IT, quizás porque hay algo de verdad en su argumento.
"Recuerdo claramente lo desconcertada que estaba la gente. Estábamos tan horrorizados por lo que había dicho... Pero creo que esos directores de IT se equivocaban. Si miramos atrás diez años después, Carr tenía dos tercios de razón y un tercio de equivocación", afirma Tony Young, director de IT de Informatica.
Carr se centró en la infraestructura, el principal enfoque de la mayoría de los departamentos de IT en ese momento. Predijo que la infraestructura se convertiría en un producto y dejaría de ser un impulsor fundamental de la estrategia de la empresa.
Carr comparó IT con los ferrocarriles americanos de mediados del siglo XIX. Los ferrocarriles proporcionaron a las empresas una ventaja cuando todos funcionaban en raíles privados. Sin embargo, poco después, los Estados Unidos estandarizaron el ancho de vía, por lo que los ferrocarriles del país podrían conectarse entre sí. Cuando se conectaron y, por consiguiente, se convirtieron en productos básicos, los ferrocarriles individuales perdieron su ventaja competitiva.
Actualmente, esto ocurre en gran medida con las redes, la capacidad informática y el almacenamiento, así como las aplicaciones empresariales. Estas tecnologías de red ahora están omnipresentes porque el mundo está interconectado gracias a Internet. En la década de 1990, las primeras empresas en implementar las aplicaciones de gestión de relaciones con los clientes (CRM) y planificación de recursos empresariales (ERP) lograron una ventaja. Este ya no es el caso.
El ferrocarril es una magnífica analogía. Pero Carr nunca trabajó con IT, por lo que no comprende lo que verdaderamente importa. Según Young, lo que a una empresa le preocupa realmente no es el raíl ni el propio tren, sino la carga útil del tren: los datos. "Es fantástico poder conectar el mundo, pero lo que importa realmente son los datos y cómo aprovecharlos mejor que los demás".
Aprovechamiento de los datos
Los directores de IT más hábiles saben que las redes y las propias aplicaciones no suponen una ventaja. Pero la tecnología aún puede diferenciar a una organización en función de cómo la utilice para acceder a sus datos.
"Ahí es donde se logra una ventaja competitiva duradera. ¿Puede utilizar sus datos mejor que los demás? Big Data ofrece una ventaja aún mayor", afirma Young. "Proporciona grandes fuentes de información que pueden hacerle más económico, rápido y mejor".
De hecho, los datos son la meta de la nueva innovación de negocio. Hay nuevos tipos de datos ahora con respecto a hace algunos años, especialmente datos de redes sociales y generados automáticamente. Como resultado, las nuevas tecnologías y los nuevos enfoques de la gestión y el procesamiento de datos están creando un nuevo potencial de negocio.
Para conocer la visión de Young acerca de cómo los directores de IT cada vez generan más valor de negocio, vea este vídeo en el blog sobre las perspectivas de Informatica.
Es fantástico poder conectar el mundo, pero lo que importa realmente son los datos y cómo aprovecharlos mejor que los demás."—Tony Young, director de IT de Informatica